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sábado, 10 de agosto de 2013

Mi Padre Omnipresente

A los 25 años me di cuenta de que lo que escuché en el asiento de atrás todas las mañanas en azul o beige tiene supremo valor.
Las canciones de mi padre lo trasladan a donde sea, gracias a cualquiera, en un bar, baño, camioneta.
Y jamás, jamás se irá.
Si conocieran a mi padre sabrían lo valioso que esos 13 sengundos incrustados en momentos aleatorios son.
Como son cubano, espera al último tiempo para en contrapaso abrazar lo fresco de tener a mi padre cerca... En el corazón como dijo Natalia en honor a Agustín.
Él reaccionó incondicionalmente cuando a más de 50 kilómetros me fisuré un falange sin mostrar más mínima duda de un problema potencialmente pequeño.
Mi dedo tuvo trato de Rey y yo lo disfruté tras él.
En general, si tienen a padre cerca sólo quiéranlo. Porque ese ser humano es irremediablemente increíble. Aunque sea ustedes flotando en vida alterna.

miércoles, 3 de julio de 2013

Va Por La Vía

Existe en mi una clara atracción hacia lugares recónditos de difícil acceso. Recuerdo inspecciones de equipos enormes, hueco de tierra -disque mina de cuarzo- en medio de un bosque visitado por niños de un plan vacional, excavación detrás de una absurdamente larga y polvorosa carretera de tierra.

Mas lo recóndito no lo hace suficiente. Ahora que lo pienso, siempre que he sentido tal vapor ascendente desde el fondo de mis pulmones por el cuello hasta mi paladar y cerebro, ha habido alguien más conmigo; al menos una persona que también está consciente de lo rebuscado de tal lugar.

Y no sólo eso basta. Existe un tercer elemento indispensable. Es necesario que estemos haciendo una actividad particular. La que sea. Obligada o espontánea. Trabajar, inspeccionar, cavar, esperar. Algo que nos haga pasar el tiempo desapercibido y deje claras imágenes grabadas en la memoria.

Creo que es allí donde reposa la melomanía bajo lo vanguardista o lo novedoso. O el placer de entrar en una nueva clase y conocer gente.

Cuanta tranquilidad y ligero éxtasis me da lo banal de algunos recuerdos me hace dudar si es justo calificarlos así. Como cuando hacía la cola de taxis para subir a la Miranda y de repente me perdía viendo hacia el último piso del Unicentro. Inclusive en medio de ese infinito cuchitril sin paredes, creo que todo lo demás se desvanecía intermitente y plácidamente.

Casualmente, nunca supe yo cómo se subía a ese salón del centro comercial.

sábado, 2 de abril de 2011

The Strokes en NY

¡Qué presentación! Lo único que lamento es no haber estado en General...


Estaba vía al concierto, en el tren. Así.


Llegué al sitio, me tomé un par de fotos y fui a bucar mi asiento.

Era sumamente temprano, así que me senté a esperar.

Ya estaba ladillado de estar sentado ahí. La arena estaba bastante vacía y me había cansado de mirar alrededor a la poca gente tempranera como yo. Habían dos chamas sentadas cerca a unas cuatro sillas de distancia. Una era pelirroja y la otra tenía el cabello castaño. Llamativas las niñas, pero claramente pequeñas... Y no volteaban, de paso.

Así que estuve un buen rato solo en mi asiento, en la fila donde suele sentarse la prensa para eventos de otra índole.
Enriquezco Díaz, en vivo, reportando desde el Madison Square Garden el concierto de THE STROKES!!!!
Mi mente estaba divagando bastante en ese momento, (y ahora).

Saqué de la bolsa las cosas que había comprado en la tienda y me puse a fotografiarlas. He aquí...


Ya había tomado fotos, comido el chocolate que tenía en el bolsillo, llamado a mi hermano, me había estirado y girado el cuello un alto número de veces cuando llegaron tres chamas que se sentaron en las tres sillas a mi izquierda.

Seguí inerte, esperando. Fastidiado. De las tres chamas la que se sentó a mi lado expiraba firmes barreras en oposición a la posibilidad de iniciar una conversación conmigo.

Estaba de nuevo en el punto de aburrimiento mientras las tres chamas conversaban qué se yo qué cosas. En algún momento escuché a la que estaba al lado mío decir que este era su tercer concierto en el Madison Square Garden pero que no le gustaba venir a conciertos a acá... (me sorprende que lo haya traducido así aquí; en ese momento lo traduje a blah, blah, blaaaaah). Esperar.

De repente se apagaron todas las luces. Miré el reloj: 8:00. ¡Por fin!

En menos de quince segundos ya estaba Devendra Banhart con su banda montada en el escenario entonando su primera canción.

Yo nunca lo había escuchado, su música, me refiero. Había escuchado su nombre (claro; el venezolano que vive en estados Unidos ex-novio de Natalie Portman), pero nunca me venció la curiosidad por saber qué componía este suertudo joven. En fin, tango varios comentarios respecto a su presentación.

Me gustó su música y su show. Se apoderaron del escenario con naturalidad y tocaban en perfecta armonía. El problema era que para notar estas buenas cualidades había que prestar atención más allá de la porquería de sonido que les montó la ingeniería: para la ridícula poca potencia que les brindaron había excesivo eco. NONSENSE, lo sé, pero así sucedió. Igual disfruté de su espectáculo y de como terminaba todas las canciones diciendo "gracias" en perfecto acento venezolano. (Y no, no exagero. Sí se puede detectar el acento en esa palabra). Fue chévere.

Aquí les dejo una foto que pude tomar desde lo lejos de mi asiento y las posibilidades de mi cámara.


Eran como las 8:30 cuando Devendra se bajó del escenario. La gente lo aplaudió. Normal.

Nos hicieron esperar un rato más con canciones de fondo que no se distinguían donde yo decidí ponerme a hablar un poco con las chamas de al lado. Abajo barreras.

Estaban hablando de que ya querían que se montaran The Strokes en el escenario, que ya iban a ser las 9... En algún momento se pusieron a hablar de la presentación que recién había terminado así que me introduje en la conversación con la siguiente frase:

"Devendra Banhart"

A lo que añadí:

"El que acaba de tocar se llama Devendra Banhart. Había leído en el twitter de The Strokes que él iba a ser el telonero. Además sé quién es porque es venezolano, igual que yo"

Instantáneamente las tres sonrieron con un "¿venezolano!" en sus caras. Bueno, la de al lado mío no tanto.

La del medio, que me estaba sonriendo desde que se había sentado, me preguntó que cuanto tiempo llevaba en Estados Unidos a lo que mi respuesta las volvió a sorprender. "¿Viniste sólo por el concierto?!!!" fue la siguiente pregunta, a lo que di la respectiva explicación.

Nos quedamos un rato hablando cualquier cosa hasta que los cuatro decidimos callarnos. ¿Obvio no?

Ya el sitio se estaba llenando un poco más. Había una lucha entre asientos vacíos y llenos y la zona General había llegado a la mitad de su capacidad.

La chama que estaba sentada a mi lado estaba diciendo que ella nuca había visto que la gente que entraba a General llegase tarde, que esto era extraño, que debería estar lleno, que ya eran casi las nueve. Para mi: "blah, blah, blaaaaah", again.

A eso de las 8:50 se volvieron a apagar las luces de repente. Lo único que se distinguía en el escenario eran figuras saliendo de tras bastidores apoderándose del escenario.

La gente estalló en gritos, EMOCIONADA, hasta notar que... no eran The Strokes...

Bu.

En la tarima se montó Elvis Costello con su banda.

Confieso que no sabía quien era él sino hasta hace 10 segundos cuando decidí documentarme lo mínimo para su referencia en esta publicación. Lo siento por quienes saben bien quién es y me condenan en este momento, por ignorante. Lo siento. Pero bueno, no lo conozco.

Here's the deal.

No me gustó su presentación. La potencia que le quitaron a Devendra se la "entapusaron" (a los coñazos cabe destacar) a este personaje y su banda que, al tomar la tarima con sus muy divertidos sombreros, hicieron más ruido que música.

Ok, ok, es posible que en mi zona el sonido no haya llegado bien, que no haya sabido apreciar su música, que se yo. Pero, honestamente, con el puño en el pecho puedo decir que para mi su presentación APESTÓ. Excesiva bulla. En EXCESO.

Por cierto, en su banda hay un tipín que toca el teclado (o sintetizador). Ese tipo se debería cortar los dedos.

Insisto. Es una opinión muy personal, lanzada a la ligera. Pero con sinceridad. =)

Gracias a Dios, gracias gracias gracias a la producción, a la hora, al retraso, a lo que sea, Elvis Costello estuvo en tarima con un setlist de tres o cuatro canciones tocadas una detrás de otra sin descanso alguno, ni para ellos ni para mi. Así que eran poco más de las nueve cuando se bajaron del escenario. Thank God!

Aquí una foto del señor junto con su banda, y el otro señor que se debería cortar los dedos.


Ahora sí. Tensión. En cualquier momento comenzaría el concierto que había estado esperando desde que compré la entrada en mi cuarto, en la cama de mi hermano, viendo la página en esta misma computadora en la que escribo hoy. Vería a Julian Casablancas cantar en vivo con Nikolai, Albert, Fabrizio y Nick. Just fucking perfect man. These guys. Perfect.

Más música de fondo, lalalala. Ya quiero contar lo que viene después. Peeero, hay que generar tensión suficiente para darle el lugar respectivo a tan buena presentación. Así que aún falta.

Más tensión.

La música seguía sonando en el fondo a pesar de que NPI qué estaba sonando.

Las chamas de al lado se quedaron medio calladas un rato... Y luego siguieron hablando. Creo haber compartido con ellas unas cuantas palabras más, pero no muchas. La del medio era simpática, peeeeero pequeña también. FAIL. BIG TIME!

Seguí esperando.

Ahora el sitio sí estaba BIEN LLENO. Nadie estaba fuera de su lugar comprando cervezas o recuerdos o cualquier otra cosa. Todo el mundo en su sitio esperando ansiosamente la salida de los salvadores del rock.

LIGHS OUT!!!!!!!!!!!



Al público escuchar los primeros repiques de la batería se prendió en gritos, silbidos y aplausos. ¡Iba a estallar! La gente gritaba cantando las líricas mientras Julian se aferraba a su micrófono para dar la bienvenida. ¡¡Sonaban increíbleeee!! Era supremo. De esos momentos en los que los segundos pasan muy rápido y no sabes si utilizarlos para disfrutar, o para grabarlos en tu memoria, o para ver o escuchar. Enredo en emoción. ¡Emoción!

Todo el público de pie. Gritando. Moviéndose. Muchas muchas personas de pie, gritando, moviéndose, cantando.

El sonido, PERFECTO. Perfecto.

El público cantó toda la canción... Esta vez el eco no provenía de la banda sino de toda la arena gritando las letras, mucha mucha energía. Probablemente la misma energía acumulada de ver el reloj, leer 9:30 p.m. y aún no ver a The Strokes en el escenario. La canción se hizo larga y parecía mentira. Excelente.

Hace poco leí que esa canción era la única apropiada para abrir el concierto y la verdad es que no lo sé, pero definitivamente nos encendió a todos!

Las siguientes cuatro canciones fueron Reptilia, Under Cover Of Darkness, Hard To Explain y Last Nite!! Dios. ¡Era increíble! Al inicio de cada canción lo único que hacía era gritar como si me estuvieran partiendo un brazo o quemando los pies. Gritar con toda la fuerza posible. Este inicio fue espacial.

Como pude coordiné el iPod para grabar algunas canciones (videos que aún no he revisado) y tomar unas pocas fotos.

Estaba disfrutando canción a canción mientras continuaba el concierto cada vez un poco más acelerado.
Julian hacía comentarios entre las canciones. Finooo.

¿Qué sucede a continuación?
Durante su sexta canción en el setlist, Life Is Simple In The Moonlight, Julian Casablancas se bajó del escenario y se metió entre el público de la zona General.

FUCKK!!!! En ese momento estaba desesperado por lanzarme para allá. No sé, saltar.

Llegó hasta la mitad de la zona General. La gente de la arena sabía donde estaba por las fotos y los videos que le tomaban los que lo tenían cerca. Madness! Se veía un tumulto de personas moviéndose cada vez más lejos del escenario. Como la boca de un volcán, móvil.

Por cierto. Algo impresionante. La voz se seguía escuchando PERFECTA.

Se había terminado la canción y el cantante de The Strokes seguía en medio del público cuando empezó a sonar el re-genial bajo de Nikolai Fraiture para dar inicio a Juicebox.

¡La gente estaba vuelta loca! En el coro se escuchaba perfecto a TODO el mundo gritando: WHY WON'T YOU COME OVER HERE? WE'VE GOT A CITY TO LOVE!

Se podía ver a lo lejos como la gente lo abrazaba, empujaba para poder tocarlo. Las pantallas a ambos lados de la tarima sólo lo enfocaban cuando podían. Habían momentos donde ni si quiera estaba seguro dónde estaba, sobre todo cuando estaba ya más cerca del escenario porque TODA la zona derecha de General estaba hiper-alborotada!

Julian ya había regresado a la tarima para cuando la canción entraba en sus últimos segundos. Al terminar luego de caminar un poco, tomar agua, decir algunas estupideces, dijo algo así:

"What's wrong with you people? You were supposed to tear me apart! We had a deal..."

Este pana. Increíble. Increíble.

Y el concierto aún iba en pleno ascenso! Las canciones continuaban y el show crecía.

Al comenzar Under Control, sobre el escenario bajó una gran esfera de espejos girando, irradiando rayos de luz en todas las direcciones hacia el público. Era todo un ambiente.

Unos chamos en una fila más abajo a la mía, un poco hacia mi derecha, estaban fumando marihuana sin problema alguno. Una chama que estaba con ellos, de cabello extremadamente rizado estaba súper high. Se torcía levemente de un lado a otro a un ritmo que trataba de alcanzar el de la música mientras jugaba con su cabello. Estaba en su momento definitivamente. Graciooosaa la chama.

Siguió el concierto con You Only Live Once.

Para haber tocado sus canciones más conocidas al principio del concierto supieron perfectamente mantener el nivel, inclusive elevarlo con un arreglo bastante estratégico. Le sacaron provecho a TODO.

Además podías ver tomas cercanas de cada uno de los integrantes en las pantallas de la tarima. Que por cierto casi no enfocaban al bajista, sobre todo a los otros cuatro. WTF?

Insisto, era difícil saber para dónde mirar. Pero era imposible no disfrutar.

Tocaron When It Started, Someday... El público los acompañó en todas las clásicas. Con las del nuevo álbum simplemente se prestaba atención. Como en todo concierto pues.

Una vez tocada la décimo quinta canción, rápidamente se despidieron y se bajaron del escenario.

Obviamente no se había terminado. Obviamente. Y no porque faltaran canciones: tocaron las más conocidas; sino porque no. Hacía falta más. Y obvio que tiene que haber un Encore. Vamos, esto es 2011. Eso es tradición desde quién sabe cuando. Simplemente así son los conciertos. La banda se baja del escenario y se vuelve a montar.

Pues no. Nos quedamos esperando...

...Hasta que regresaron xD ¿Se lo creyeron? xD

Apareció nuevamente la figura de Julian en la oscuridad frente al micrófono para cantar entre luces verdes Ask Me Anything. Sobre su escenario giraba nuevamente la esfera de espejos.

Es difícil describir la empatía que sentía en ese momento con el concierto. Lo ameno que era estar ahí viendo, escuchando.

Al terminar la canción regresó el resto de la banda para tocar The Modern Age, Gratisfaction, I Can't Win y para finalizar el concierto Take It Or Leave It. Entre estas últimas cuatro canciones Julian nuevamente se metió en el público, en una zona distinta a la primera. Locura general nuevamente!

He aquí una foto de cuando tocaban The Modern Age:


Una vez finalizada la última pieza se despidieron apropiadamente, y se fueron.

Las luces se encendieron y el espectáculo terminó.



Me alegra haber escrito esto. Me ayudará a revivirlo.

The Strokes, you have my respects.

miércoles, 23 de junio de 2010

así que practiqué Escritura Espontánea

En varios momentos de mi vida he recurrido a una hoja y un bolígrafo. Todas las hojas donde he descargado todo lo que siento en ese momento han sido cuadriculadas. Todas.

En bachillerato, en mi cuaderno de matemáticas, en algún momento, uno de esos en los que me caía de la nube de que Ariadna me paraba, iba a las últimas hojas y empezaba a escribir lo que Bruce Willis me enseñó en Sexto Sentido. Escribir, escribir y escribir sin pararme a pensar lo que estaba escribiendo.

Empezaba por lo que fuese, por lo que pasase por mi mente, y poco a poco iba divisando palabras acerca de sentimimentos, represiones, impresiones, juicios, gustos, posibilidades, entendimiento, locura para alegrarme, querer, odio para relajarme (afincaba más la letra =D). Cuando salía alguna frase que daba en el clavo, sentía como el peso se desamarraba de mi pecho, se volvía aire tibio que viajaba a mi garganta, se me escapaba en el aliento y ahí quedaba, plasmado.

Ese instante es como flotar en suma satisfacción.

Era relajación, por lo que se puede enterder en primera instancia. También era orgullo. Orgullo de tener la capacidad de sentir algo que dentro de ti es tan abstracto, que se mueve, sofoca, y luego escribir alguna frase organizada para dejar constancia fiel acerca de lo que pasó, dentro de ti. Simplemente acercarse, minimizar el error.

Ahora. En otro país, lejos de casa y de las personas con las que estoy acostumbrado a vivir, en un sitio donde no hay familia sino un futuro brillante, donde hay aprendizaje a borbotones, otro idioma, éxito, me encontré en un día apático y en un bloc cuadriculado. Me encontré en un bloc cuadriculado, con hojas parecidas a las de mi viejo cuaderno, ecribiendo el post anterior.

Y al terminarlo, en la pagina anterior, escribí luego lo siguiente:



Tengo mi trabajo adelantado, y un bloc de cuadros en el que me fascina escribir. Así que escribo.

En momentos como éste de repente me pega un impulso por dejar registro de lo que estoy sintiendo. Ahora que lo pienso, o que hurgo en lo que estoy sintiendo me doy cuenta que es algo muy turbio, y escribiendo lo aclaro. Mala suerte si esto apesta, algún día no lo hará.

Quizás lo que me esta pasando es lo que le pasa a las personas cuando detienen el hábito de fumar. Estoy limpiando mi sistema, y en el proceso sudo frío, la cabeza me da vueltas y la mayor parte del tiempo no sé sobre qué estoy escribiendo, aunque sí sobre lo que leo. Quien lo piense bien notará lo tortuoso que es esta situación para mi. ¿Por qué? Porque quiero escribir.

En medio del trabajo, entre el llenado de formas jerárquicas llenas de equipos que me llaman la atención, empiezo a encontrar mi calma escrita, insitada por este magnífico bloc. También la pluma con la que escribo hace el proceso más atractivo. Me gusta la imagen.



Ahora pienso que hablando de nada me empiezo a divertir.

E insisto en que es nada para huir de alguna etiqueta, tratando de hacerme inmune al lector. Y quizás se trata de vulnerabilidad precisamente, de no tener miedo a dejar conocer lo que me gusta, más allá de lo tonto del tema: no es eso. No me parece que escribir sobre algo "tonto" sea tonto, me parece que escribir sobre nada es tonto. No tener asunto.

Por ejemplo, ¿qué asunto le pondría Verónica a uno de mis escritos? Si alguien le preguntase: ¿y de que habla? ella pudiese resumir. O cualquier otra mente. Cualquiera. Quiero universabilidad de lectura en mis escritos, un argumento claro, debatible. Y siempre me consigo ampliando mi mente un poco más... ¡Qué desastre!

jueves, 27 de mayo de 2010

Imagínense esto,

cuando se levantaron fueron directo al sofá, recostados tan cómodos que a los pocos minutos no sienten sus brazos, al mover los dedos de los pies, en el primer movimiento, sienten como se rompe la estaticidad de los ligamentos, la vista está perdida en la sala, hay ganas de ver alguna película repetida, la televisión esta apagada y no la encenderán.

Hay bocanadas de aire que toman cada cierto tiempo, en realidad están respirando casi sin percibirlo. No sienten ni los pálpitos de sus corazones ni la sangre subiendo por sus cuellos, están en una posición que no parece cómoda ni para ustedes mismos, pero por alguna razón lo es.

Hay un par de personas más en la casa. Ustedes ruegan que no pasen por la habitación porque ni si quiera quebrar la ausencia de sonidos quieren. Ni un hola ni un adiós, nada de cómo dormiste, nada de bien, hola, mal, cómo estás, nada.

Lo que más desean son audífonos en sus oídos, pero están en la habitación. Desean estar escuchando alguna canción desconocida, espectacular, recomendada. Algo que sea internamente divertido, sin sacarles carcajadas, ni si quiera sonrisas, nada, solo una felicidad interna. Podría ser una canción chévere, que tenga unas gaitas escosesas, y que el canto sea como de gente entonando un himno, y es una canción.

Se preguntan cómo carrizo hicieron los ingenieros para crear la pantallita del VHS, y cómo podrían hacer ustedes para ponerle la hora. Quizás en el manual diga como programarlo, o simplemente ojeando el control. Y qué saben ustedes donde está el control de ese aparato, mucho menos el manual. Podrían buscarlos...

Hoy el día está como claro, se ve a través de la ventana. Y hasta quizás este nublado, creen que está nublado porque ayer en las noticias dijeron que así sería. Qué genial sería que empezace a llover de repente y escuchar todas las detonaciones de todas las gotas cayendo sobre todas las posibles superficies que los rodean. Es una orquesta, pero les daría como sueno, y esto está tan bueno que ni dormir quieren. Pero ojalá y pudieran escuchar la orquesta de la lluvia y las superficies.

No han desayunado pero no tienen hambre, creen. Abrir la nevera y ver que hay. Hoy les provoca fresas con chocolate y queso moz.. .. . .. . . .. ... . Para qué, si ni si quiera se quieren mover.

De repente se dan cuenta que no están espabilando, no lo habían notado porque sus ojos no se habían secado, aún no se secan. Espabilan. ¿Cada cuánto espabilarán cuando no están pensando al respecto? ¿Será que en algún momento sienten que los ojos se secan y espabilan sin notarlo? ¿O depende del estado de ánimo? Seguramente depende de los sentimientos del momento, o que si del estrés.

Rompen la estaticidad del cuello, escuchan el cric cric cric cric cric cric de la nuca, ¿o lo sienten? Empiezan a mover la cabeza en círculos como si estuviesen en una sesión de calentamiento, siguen. Ahora hacia el otro lado, arriba y abajo, ocho veces en cada sentido... aja.
¿Qué carrizo están haciendo?

Pensándolo bien no tendría que ser una canción desconocida... Podría ser la voz de John Lennon.

Piensan, qué finos todos los accesorios que tienen en su habitación para usarlos todos los días. Piensan qué estilo tomarán hoy, no lo sabrán hasta vestirse. Es más, su estilo hoy es el estilo pijama.


¿Qué habrán soñado la noche anterior? ¿Y con quién?



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De acuerdo, a cepillarse los dientes. Hay universidad.