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jueves, 25 de marzo de 2010

Por Decisión Propia

La verdad es que muchas veces pensé en aspectos bien particulares tuyos.

Al principio simplemente me llamas la atención. Eres bella.
Y bella en general, quien te vea te ve bella, cualquiera. Inclusive aquel que asemeja tener gustos peculiares, exigentes. Una chica linda, con gracia y torpeza. De mirada que quiere ser ignorante de quien la observa. Como que nos ves en microsegundos, continuando la actividad original. Giros por supuesto. Y creo que me miras a mi.

Ok, ¿qué sucedió aquí? Vi a una niña que me llama la atención.
-¿Cuál te llamó la atención, la de franela azul o la de todo naranja?- le pregunté.
-OBviamente... ¬¬ Naranja.

Sigo en mis clases, claro. En esos días de la semana donde me levanto y lo primero que pienso es en qué carrizo desayunaré. Desde que tengo uso de razón siempre me han disgustado los desayunos. Seguramente tiene que ver con el hecho de que en el colegio me veía obligado a comer el mismo cachito de jamón y queso amarillo, todas las mañanas a las 10:30 a.m. después del hambre eterna. Conclusión, mi estómago definitivamente se ha acostumbrado al ayuno matutino. Además siempre los mismos sabores, siempre el pan seco, y la bendita margarina excesiva, nunca mermelada, y el queso, el queso amarillo que nada me gusta. ¿Qué con el DESayuno? -La comida más importante del día- dice mi abuela.

Volviendo a ella, y el punto incesante que quiero aclarar. No me concentro.
Y una nota taradeada fastidiosa, mmmmmmmmmmm. Mmmmmmmm. MMMMMMMMMMM. Bueno, el medio donde ella se desenvuelve es chévere, ahí voy.

Ahora estoy cerca tuyo. Mi meta es conocerte, es decir, hablarte a ver qué tal todo.
Pero no lo hago. Dios. No lo hago. No hablo contigo. Sólo te miro, y te miro, y pienso en que es como interesante mirarte porque eventualmente lo notarás, y los engranajes se moverán solitos, sin estar yo de atorado o desesperado.

Y respondes tan sutil como mi estímulo inicial. Una respuesta, ahí está. La tengo, la veo, me estás dando una señal.
-No no no no no. Tú podrías hacer eso con cualquier otro... cinco veces... seguidas... conociéndolo tan poco como a mi. Seguramente.-

Aparece mi cobardía. Yo empiezo a imaginar lo que ni si quiera ha comenzado.
Mira, la verdad es que yo no me la imagino a ella en una conversación con mis amigos, por diferencias notables. Mírala. A ella le gusta hablar de otras cosas, y se ríe de otras cosas; yo creo que nuestros temas de conversación ella los catalogaría de toontos. Y nunca está sola. ¿Cómo le hablo de qué, si nunca está sola? ¡Ah! ¡Ahora sí está sola! ¿Pero de qué le hablo? No no no no no. Relajado. Si la vida está tan chévere. Y cómo podrías mantener una relación en este medio si ni si quiera estás seguro de cuál es tu capacidad para relacionarte satisfactoriamente, nano. Manteniendo espacios claros me refiero.
-La verdad es que estoy buscando encontrármela por ahí. Pero cuando me la imagino estando conmigo, el sentimiento es TOTALMENTE opuesto, que ladilla verla por ahí...- le dije a mi amiga.
- Wao ...- respondió

Y la verdad es que soy un cobarde. La verdad es que quieras o no, sea de tu tipo o no, sea un simple flaco sin nada interesante que decir o no, tú me diste la señal, y yo la vi. Y la confirmaste, y yo lo noté. Y sonreiste al hablarme, y yo parecía un bobo. Compartimos varios momentos de extraños, que nunca llegaron a ser íntimos. Aunque nunca dejé de verte.

Ahora te veo. Me saludas y ya no sé por qué no contesto, sólo te veo. No sé si porque ya no me importa, ni lo que piensas de mi, ni lo que podría pasar. Pero estoy seguro que te digo hola, hola con la mirada, a tus ojos, tu cara redonda.

La verdad es que yo no te conozco... Porque no me tomé la molestia.

domingo, 21 de febrero de 2010

Viernes de Humores

Buenas tardes!


Viernes 19/02/10
Me levanto. 8:02-8:09 a.m.


Ya el sentimiento es usual, donde abro los ojos y salto desde mi cama a la cama de mi hermano por inercia, porque sé que me tengo que levantar. Segundos antes mi sábana se sentía especialmente cálida. La cama está suave, la casa ya vacía. La luz de la mañana y la clase perdida sugieren quedarse acostado. No levantarse jamás. No puedo dormir más, imposible cerrar mis ojos de nuevo. Es perder tiempo en no entender cuáles son las razones que chocan entre mantener mi posición horizontal o avanzar a la vertical.

A los cinco minutos me levanto de golpe, saltanto desde mi litera a la cama de mi hermano. A pesar de que llevo diez u once horas sin hacer uso de mis piernas ni mis ojos, reaccionan instantáneamente y a la perfección. Estoy de pie en la cama de abajo, hoy no suena el despertador. Ni si quiera pienso. Sólo siento una inquietud molesta y un impulso estúpido a ver el celular. Mi pupila enfoca la esquina superior izquierda de la pantalla, a unos tres milímetros del borde.

Cepillarme. Ver mi cara. Bañarme. Secarme. Desodorante. Talco para los pies. Ropa arrugada que se alisará en el día. Zapatos apretados. Llaves. Celular. Cartera. Desenchufar el calentador. Cerrar ventanas y el agua.

Camino hasta la esquina y tomo el autobús que pude haber tomado frente a mi edificio.


Viernes, 19 de Febrero de 2010
9:00-10:00 a.m.


Desde que me había despertado sentía una molestia en la garganta. Gripe otra veez... Nooo! En fin, cuando uno empieza a caminar por la calle y el sol brilla, como que te sientes mejor y la enfermedad hiberna.

En el autobús no me gusta ir sentado porque basta que lo haga para que tres mujeres se monten en la unidad, y no tres señoras (porque bajo esas circunstacias me levantaría sin pensarlo) sino tres damas de edades precisas para que dude si ceder el puesto o no. Equis, burda de tonto todo esto del asiento. Ir parado no es la gran cosa tampoco... Ni para ellas ni para mi.

En el metro sigo pensando cosas... Y de vez en cuando entra alguien al vagón que capta mi atención. Gente que luce muy tímida, o que se sienten espectaculares ese día, trajes con morrales, olorees...... En todo el viaje me fijo en la mirada de las personas. Yo tengo una cosa con que uno con la mirada se puede defender bastaaante, parte de una actitud relajada y atenta, una mirada que deje en claro que estás consciente de dónde estás y qué puede pasar, que simplemente te identifique como alguien capaz de reaccionar. Y debe haber alguien que piense como yo, o algo similar... Pero en los viajes que hago, al menos yo no los veo... Señoras con miradas que reflejan sus estados personales, estudiantes emocionados, mujeres preocupadas, muchos ojos suaaaaves.

Muchas veces ni pienso. Simplemente veo los colores de las estaciones (mi mamá piensa que soy absurdo en identificar en dónde estamos por los colores de las paredes). Y las ocho estaciones se vuelven eteeeeernas.

Pero ese viernes no. Decidí sentarme en un asiento esquinado y escribir en una hoja. Esa noche había soñado increíble. Fijación de nuevo... He aquí lo que escribí, sin remiendos.


Hoy conocí literalmente a la chica de mis sueños.
Tenía el cabello rulado, alborotado, sobre todo cuando estaba disfrazada.
Sus ojos eran vidriosos, relucientes, color miel, custiodados por el borde de dos redondos y lisos cachetes, de piel clara.

En la ciudad logré ver tres superhéroes: Súperman, ella y yo. Los tres teníamos identidad desconocida, mas yo la conocía a ella, sabía quién era, a pesar de que ella a mi no.

Una noche estábamos los tres superhéroes en la ciudad. Ella mira a Súperman y me dice que desfallece por él. Sus músculos, imponencia, cabello perfectamente peinado, fuerza, pecho de acero la hacen suspirar.
Yo estaba loco por ella. Su cabello, su sonrisa, el antifaz negro hacía que sus ojos brillaran con más fuerza. Su disfraz era verde con negro, y sé que el mío tenía verde también. Su figura me derretía. Así que me le insinué. Me confesé. Le dije cuanto la deseaba. Y ella, sin espantarse, con el valor y la delicadeza de una superheroína me dejó en claro que sus ojos se posaban en el disfraz azul y rojo, y en quien lo tenía puesto en ese momento.

Ahora estamos en nuestras vidas normales. Pertenecemos a una especie de teatro y yo soy algo así como su mejor amigo. Para mi sorpresa, ella me empieza a hablar de la noche anterior y de cómo el superhéroe de estilo, flaco, mirada profunda, que desconoce su valor

Estación Plaza Venezuela.
Ese día no me bajaba en Chacaíto. Primero iba a la Central a comprar un CD para mi computadora, luego unos CD's en Bellas Artes, y después subir a la Simón.

No escribí más por falta de tiempo, pero la siguiente idea del texto era que el superhéroe de estilo la hacía vibrar.


En el autobús de la universidad mi mente es obviamente similar. A menos que, como en ese día, me encuentre a alguien. En Bellas Artes me consigo con Yesus, y empezamos a hablar del grupo, de materias, de reglas de la universidad, de alguna duda que surja en el viaje. Le pregunto de cómo se siente acerca del posible viaje a Moscú, y luego de contestarme me dice lo mucho que le hace falta viajar al interior con el grupo. No había cola en Hoyo de La Puerta.


Viernes, diecinueve de febrero de 2010
Mediodía y tarde.

Lo primero que hago al llegar al Amper es llamar a Deb y Evelio, de los cuales ninguno de los dos contesta. Tenía demasiada sed, así que compré un agua y un Vita C. Hablo un rato, y voy a ver qué están dando en los comedores. Comida china con carne guisada vs. pabellón criollo.

Le escribo a Cinthia para que almorcemos, y le digo algo como: "Ejelee Tita, almorcemos hoy! En MyS están dando comida china y en estudiante pabellón. Comemos en estudiante? =)". Venía subiendo a la universidad, así que quedamos en encontrarnos y luego ir a estudiante con Paty. Hablamos, nos protegemos del sol inclemente en la sombra de un árbol que no había notado seriamente antes. Llega Paty en su carro. Vamos, comemos. Nota: Primera comida del día. Paty me comenta sobre un proyecto, una invitación. Me despido de ellas, ahora el taller de Casino 3.

Saliendo del comedor me encuentro con Deb y Evelio, quienes están en la cola para comer. Los dos estaban uniformadísimos! Pero de una manera extraña, porque el único color que compartían, sólo un poco, era el rojo; pero sus vestimentas hacían juego a la perfección, y de paso era ropa que no usan usualmente, ese día estaban vestidos bien particular.

Llego al taller, todo cariño y amor! ¡Hola a todo el mundo! ¡Hola a los instructores, monitores y talleristas! Comenzamos con el repaso de las figuras de la clase pasada... Dios!! Ese día estaba bailando desastrosamente, mal!! La rueda daba más vueltas de lo normal y yo no llegaba a las posiciones que debía... ¿Desplazamientos? ¿Agilidades? No no no no, nada. Apenas llegaron suficientes talleristas y tuve la oportunidad de salirme de la rueda lo hice. Ahora era un espectador de la chévere clase. Pero esto fue hasta la mitad. A las 2:30 de la tarde deciden los instructores hacer una actividad de giros. Jajajajajaja, giros. Giré hasta que mi estómago amenazó con firmeza hacerme pasar pena si no me detenía de inmediato. Entonces empecé a divagar... Hace un rato había visto a Deb y Evelio por ahí hablando, pero ya no estaban. Y la media hora restante se escurrió entre otros contactos, que ilógicamente no vienen al caso.

Como se terminó el taller y ya son las 3:30 de la tarde, a recoger todo para ir al ensayo! El ensayo...


Ensayo del viernes 19 de febrero de 2010
3:48-6:52 p.m.

¡AGOTADOR! ¡BAILAMOS DE TODO! ¡COREGRAFÍAS QUE NO SE BAILABAN DESDE HACE COMO SEIS MESES! RUEDAS LIBRES, JOROPO LLANERO.

Vi a la niña del Stitch bailando, y me derretí, y me hipnoticé como un bobo. De pana, me molesta de sobre manera que movimientos que poco tienen que ver con lo que ella ES, influyan tan fuertemente en mi. Manipulación burda. E inconsciente!!! Qué belleza... Qué molesto.

Igual fué un excelente ensayo! Salí que no podía dar nada más de mi. Pero de verdad que fué de lo mejor!


Viernes, 19/02/10
Noche


¡Adiós a todos! Dejo en claro que ya me voy para la casa. Al salir del ensayo veo a Evelio fuera de la cervezada que había en Casa del Estudiante. Entramos con la intención de comprar agua, en vano. Pura cerveza! El ambiente estaba vacío pero bueno. Salimos a por Deb, quien esperaba en la caminería. Tío.

Si la ropa de Evelio y Deb eran particulares en ese día, la actitud de ambos en ese momento era muchísimo más peculiar y graciosa! Deb con su botellita de vino y Evelio con unas birras encima. Estamos hablando, riendo y llega la genial noticia de que Leonor viene en su camino. Mientras se acerca comentamos su manera de caminar. D y E debaten opiniones, yo pienso que ML es muy chévere y ya pues, pienso que camina de acuerdo a como es ella. Salen cuentos de cosas raras, de extensiones extrañas de los Carnavales 10'. Yo sólo tenía dos manzanitas y una Oreo en mi estómago, en mi garganta un virus en plena evolución.

Pasa un vigilante que nos vé, a mi empinándome la lata del refresco Golden Manzanita, a Evelio caminando aleatoriamente, a ML de pie y no sé si habrá visto la botella que estaba entre las piernas de Deb. Pregunta éste, desde su moto, detrás de los carros estacionados, a unos ocho metros de distancia de nosotros:

Vigilante:
- Buenas noches hermano, ¿están bebiendo licor?

Deb:
-No
Yo (simultáneamente):
Indico con mi dedo que no manteniendo la cara inmutable.

Vigilante (a la misma distancia del principio):
-Ok, ¡gracias!

Los cuatro:
-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!!!!!

Después de preguntarnos qué es lo que le ocurre al vigilante amigable, y reir demasiado, Leonor decide irse. Deb camina en una dirección a botar la botella en un pote de basura. Jeje. Evelio y yo tomamos todos los objetos y salimos corriendo en la otra dirección. Jajaja.

Deb:
-¡¡Si son cretinos!! Jajaja, ¡yo ni si quiera se correr!

Jeje.

Decidimos ir a la cervezada. Wao!! Muy buena decisión!! Con dos cervezas encima bailamos y nos disfrutamos la fiesta al máximo! Brincamos, saltamos, gritamos. Además estábamos con Cinthia y Paty. Party!!!! Había exceso de oxígeno en el ambiente, y lo que provocaba era deshinibirse por completo! Y efectivamente! Saltaaaaar!!! Fiestaaaa!!!

Todo esto me dejó con menos energías de la ya bastante escasa... Mas al salir aún estaba de buen humor y no soñaba con llegar a mi cama ni nada por el estilo. Deb y Evelio desaparecieron mientras los demás salíamos. Fui yo a buscarlos, sin miedo.

Estaban acostados viendo las estrellas, cabeza junto a cabeza, piernas en sentidos opuestos. Me convidan y yo acepto. La noche estaba espectacular, un árbol tapaba una buena parte del cielo. Había estrellas que se podían ver con sólo un ojo y la sensación era especial. Cinthia y Charles también vinieron a compartir. Hablar y hablar. Revelarle un poco nuestro ambiente a Cinthia, quien parecía ni si quiera imaginarlo. Levantarnos y montarnos en el carro.

Nos dejan a Cinthia y a mi en Plaza Venezuela. Metro. Hablar. Cansancio. El vagón vacío. Sentados quedándonos dormidos. Un grupo extraño aborda. Se bajan uno a uno. Se me cierran los ojos. Cuando no, noto que los de Cinthia también. Llegamos. Tomamos un taxi y subimos. Hogar dulce hogar.

Esa noche fue muy divertida.
Ese día, como este post.
Causé impresiones en medio de la rutina, entre actitudes y estados de ánimo.
Las actividades son comparables a las de otros días.


Buenas noches!
Después de que la computadora se me apagó a mitad de redacción en dos oportunidades.
Me despido.

Nano.

sábado, 6 de febrero de 2010

Camino a Casa

Metro a las 10:00pm,
pasos apresurados y
muslos tensos,
ni un segundo descanzo
al caminar, subir o bajar
inclusive cuando estoy quieto.

La pared se acomoda a mi pie y
mi cuello gira,
mi mente activa busca,
más alta, más salida,
más fuerte en su mente
una mirada fría.

Llevo días en esto
y el karma no fermenta,
del dibujo de una mujer
aparecen cuatro huellas
que me saludan
entre cariño, sorpresa
fue alquimia.

El vagón llega con brisa
fresca, artificial
las palabras se van,
del titubeo en las azas
de cuero caigo
de nuevo.

Recuerdo mi confusión,
cariño y manos hermanas
desplazaban las duras
en suaves gritos,
quería gatear,
traicionar, romper
lo premeditado.

Excito.

Una casa loca, dos casas locas,
cazo la tercera entre calles locas
y retorcidas, volteo de nuevo
y de nuevo, resbala helado
por mi espalda
sol caliente, no deja sombras
no regreso a mi casa.

Hoy la esperanza cuelga
de los días en que ella vivió,
porque me enamoro de lo cotidiano
y reconozco algunos arranques
como normales, no en vano.

Abro la puerta,
dormí un rato
en la camioneta,
era un gato
un espía
un silbido
uñas en la pizarra
o brisa marina.

En mi cama
todo es distinto,
el techo me calma
a saborear
lo incompleto,
ese fracaso
es el definitivo.
Todo sigue abierto.

Nacho.